miércoles, 30 de diciembre de 2015

No la escribiré hasta que ella me escriba...















No la escribiré hasta que ella me escriba…
Y quedé ante  la pantalla una vez más.
Como un tonto esperando
Que  la luz iluminara mi cara
Pero queriendo dejar de esperar.
Al mensaje, que no llegaba nunca,
No le daba tiempo a llegar.
Ya estaba yo ¡tonto de mí! Escribiéndola,
Mientras ella decía no poder hablar.
Pronto, la sonrisa que iluminaba mi cara,
Se volvía a apagar.
Y lo hace, se apaga,
Como ese volcán sin lava ni llama
Que con una chispa
Pretende evaporar el mar.
Una historia de amor
Ya desgastada,
Sin alma,
Devastada por la calma
Y abocada a fracasar.

Mientras el amor avanzaba
Todo se serenó sin saber por qué
Aquellos besos inquietos
Que despertaban tormentas de fuego,
Se volvían  impávidos
Y más fríos
Y más grises cada vez.

¡Que tarde empecé a darme cuenta!,
Como me deje llevar
Y aquí sigo
Sin saber el porqué de nada
Ni por qué todo lo que tengo acaba
Por mucho que lo intente cuidar

Al fin llega su mensaje
Cansado yo de esperar
Leo, pone te quiero,
Lo escribí yo,
Sus palabras son
Que no puede hablar.

No la escribiré hasta que ella me escriba…
Todo vuelve a comenzar
Vuelvo a pensar en ella
No aprenderé jamás.


viernes, 10 de abril de 2015

Voces calladas, miradas intensas

Vagabundo, Personas Sin Hogar, Sucio, Pobreza, Pobres



















En la dulce madrugada las armónicas no suenan.
 Las monedas ya no descansan en un gorro sobre la acera.
 ya no hay ojos vidriosos, ni lenguas extranjeras.
 solo hay silencio en la noche, 
ya no existe la pena.
 La luz se fue hace rato y el frío no espera.
 Conviven los ahorros con las noches en vela.
 Se despide de la luna, 
lo arropan las estrellas,
 ya se fueron los juiciosos que tratan de obviar su existencia.
 Duermen en el calor de sus egos y el frío de sus neveras llenas.

 Recuerdo una vieja canción que hablaba de la pobreza,
 recuerdo en su cara el dolor,
 y a la vez una sonrisa traviesa,
 porque él prefiere una charla de amigo 
a esas malditas monedas,
que le obligan a sentirse menos que aquellos que las manejan. 
Él, solo es una buena persona, 
que no tiene culpa,
 pero tampoco le queda fuerza. 

miércoles, 18 de marzo de 2015

Me enamoré de un sueño


Cuando el sueño cae las palabras pierden su sentido.
 Dejan paso al sentimiento de lo que nos ha herido.
 No podemos elegir los sueños, y los elegimos, y soñamos recordando lo mejor de lo vivido.
 Viviendo los recuerdos con un final alternativo y escapando de los miedos con un simple pellizco.
Anoche soñé lo mas bello voy a dormir por si repito.
Para luego despertar y ver que todo es diferente, que los miedos que no se afrontan, permanecen,
que aquellos labios que besabas quizás besarás algún día, pero puede que nunca sepan como aquella noche sabían,
 y la persona que añorabas y que esa noche veías, pasada la madrugada volverá a su cama fría.
 Entre sueños me desvelo, pienso en sonrisas de antaño, cierro los ojos y vuelven, desaparecen cuando los abro.
 Sonrisas que nunca supieron los motivos por los que ahora suspiro, ni las lagrimas derramadas por este largo camino
. Lo que tuve se fue hace tiempo, lo demás lo dirá el destino, y mientras, nacen sonrisas cuando vuelvo a soñar contigo.
 Al despertar recuerdo cada sueño vivido y cierro los ojos sobre la almohada
 pensando que aún no te has ido.

Del Valdeazogue al Huécar






                                              Me niego a  sentarme en este banco donde todo parece bonito, porque en esas hojas no veo belleza, solo que todo es distinto. Allá donde las hojas que caen son menos, y donde los inviernos son menos fríos, allá en el que es mi pueblo, me sentaré tranquilo. Quiero en vez de bosque la dehesa, y en la dehesa mis amigos, el aroma de mi tierra y una botella de buen vino, porque es mi sueño desde que sueño lejos, vivir mi vida donde he crecido.
Sin embargo lo que uno quiere, no es lo que quiere el destino, este quiso que me diera cuenta, de lo bueno de un pueblo tranquilo, donde todo el mundo se conoce, y los amigos son mas que amigos. De mineros que se fueron y de estudiantes que nos fuimos, deseando al volver darnos cuenta de que sigues siendo el mismo. Pero la realidad aprieta, y te lleva por otro camino, a un lugar que que no es tu casa y con quienes no son tus amigos, y vas viendo como el tiempo que pasa se alía con el destino y hace de esa casa tu casa y de esa gente tus amigos.  
Ahora tengo dos casas, antiguos y nuevos amigos, y un tren que me acompaña uniendo mis dos destinos.